Prácticas inclusivas en lengua de señas: una experiencia en tiempos de Covid-19

Por: Camila Andrea Hernández Castillo
Docente IDEAD – Universidad del Tolima. Cat Kennedy.

Quienes creemos que la escuela sigue siendo un espacio imprescindible para la formación de las nuevas generaciones, estamos preocupados porque la sociedad no está preparada para administrar procesos pedagógicos masivos por fuera de ella.

Alejandro Álvarez Gallego

A propósito de la situación de salud pública por la que está atravesando nuestro país y el mundo entero, es posible identificar cambios y transformaciones en los diferentes contextos, no sólo desde sus dinámicas, sino también en la manera en que se relacionan los sujetos y cómo se dan las prácticas en su interior. Este tema no es ajeno a la educación, ni a sus diferentes modalidades, que sin lugar a dudas hoy le están apostando a un cambio.

En ese sentido, desde la Universidad del Tolima, el Instituto de Educación a Distancia y sus respectivos Centros de Atención Tutorial, estamos asumiendo unos nuevos retos. Lo anterior implica, no sólo la búsqueda de diversas estrategias para cumplir con los objetivos trazados, sino también, nuevos roles, modos de ser y reconstrucción de subjetividades que hoy emergen a partir de esta situación. Así las cosas, tensiones como esta se han convertido en el detonante creativo para el diseño, virtualización y flexibilización de dicho ejercicio. En ese escenario se repiensan las prácticas inclusivas, específicamente aquellas propias de la comunidad de sordos del Centro de Atención Tutorial de Kennedy. El momento logra que se generen una serie de reflexiones para la puesta en marcha de propuestas, desde los diferentes cursos, que faciliten la comprensión, participación y la igualdad, respondiendo al propósito pedagógico de los mismos.

Ante este panorama, el papel del maestro sugiere transformar sus discursos y prácticas desde su saber hacia un ejercicio mediador entre el estudiante, el proceso de enseñanza y las barreras para el aprendizaje, entenadas como “los obstáculos que dificultan o limitan el aprendizaje, la participación y la convivencia en condiciones de equidad” (López, 2011, p. 42). Es por ello por lo que, son los maestros de las licenciaturas en Pedagogía Infantil, así como Educación Artística, quienes, desde los cursos relacionados con investigación formativa, retoman aspectos que en la contingencia emergen como puntos de partida para la creación de estrategias que refuerzan lo desarrollado en los encuentros tutoriales.

Una de estas es el primer taller de Lengua de Señas Colombiana (LSC), orientado para dicho fin a estudiantes de noveno semestre matriculadas al curso Investigación y práctica IX Necesidades Educativas Especiales. En dicho curso participa la estudiante sorda Katherine Fernández y después de varios diálogos, surgió el interés por el aprendizaje de la lengua de señas. Este espacio fue asumido como la materialización de un espacio (diferente al de la tutoría) para desarrollar un taller de L.S.C. Al taller asistieron todas las estudiantes, reafirmando el compromiso de IDEAD y la Universidad del Tolima con la Educación Inclusiva en un espacio que propicia, no sólo el acercamiento de la comunidad universitaria a las prácticas inclusivas, sino también una oportunidad para que los estudiantes sordos se involucren en ejercicios reales de enseñanza a través de las TIC.

De otro lado, la Licenciatura en Educación Artística ha venido desarrollando el ejercicio de investigación formativa con los estudiantes sordos junto con el equipo de intérpretes, esto articulado con las prácticas pedagógicas y la virtualidad. Esto se logra promoviendo acciones tendientes a la proyección de la intervención en los sitios de práctica y la preparación de todo lo que este ejercicio implica, tema que se desarrolla en espacios de asesoría personalizada, propiciando ejercicios que vinculan la lengua de señas y la escritura en castellano con los ajustes pertinentes que así se requieran, dando prioridad al proceso argumentativo en su lengua.

 De esta manera, la apuesta por la inclusión desde el IDEAD, se convierte en una oportunidad de formación y constitución de ciudadanos tendientes a transformar la sociedad, reflejado esto en docentes, estudiantes y demás miembros de la comunidad universitaria, asumiendo la inclusión como proceso permanente, con acciones que promueven la construcción de prácticas, culturas y políticas, tal como lo aseguran Booth & Ainscow (2011), que garanticen el convivir con la diferencia y la eliminación de todos aquellos obstáculos que impiden el poder aprender y participar de manera equitativa en las aulas en igualdad de condiciones.

Para finalizar, acciones como estas continúan consolidando la idea de universidad en el territorio, su compromiso con el cambio y la transformación, enfocados en seguir haciendo realidad un lema de trabajo que ya es parte del quehacer de la comunidad del IDEAD: la Cobertura con responsabilidad.

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