Meet: Relato de una experiencia pedagógica

Por: Marien Alexandra Gil Serna
Secretaría Académica y Docente Catedrática.

Instituto de Educación a Distancia – Universidad del Tolima

“Promover una pedagogía para la formación del profesorado supone tener en cuenta la experiencia y traer al aula relatos de experiencias educativas. Son estas narraciones, propias y ajenas, las que nos permiten conectar con las dimensiones subjetivas de quienes las viven y con las circunstancias en que se producen. Una conexión que nos pone a pensar de manera singular: apegados a la experiencia.”

Jesús Contreras Domingo

Las narrativas pedagógicas, son una invitación a hacer de la experiencia y de las vivencias singulares pretextos para reflexionar sobre nuestra práctica como docentes y configurar con ellas saberes personales, que se convierten en nuestras maletas de viaje en el aula de clase. Desde hace más de un año, he emprendido el viaje pedagógico de explorar la formación de formadores desde las narrativas pedagógicas; es así, como los cursos de práctica pedagógica que vivencio en el programa de Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana del IDEAD, se han convertido en una fábrica de relatos, emanados de la experiencia misma de los estudiantes, quienes desde sus narrativas se descubren a sí mismo en su devenir como maestros.

Hoy, quiero compartir con ustedes una serie de fragmentos de narrativas dibujadas por mis estudiantes, a partir de la experiencia de encuentros mediados por Tic, a la que nos vimos avocados por la pandemia mundial del Covid-19. Aquí, los estudiantes del curso de Práctica Pedagógica II, tejen un tapiz de experiencias de una vivencia que ha de transformar sus vidas y su configuración de subjetividades como maestros en formación.

Empezaré citando a Freire, en Cartas a quien pretende enseñar, ya que ese fue el libro en torno al cual giró nuestro primer encuentro:

 Asumir el miedo es no huir de él, es analizar su razón de ser, es medir la relación entre lo que lo causa y nuestra capacidad de respuesta. Asumir el miedo es no esconderlo, solamente así podremos vencerlo. (2002, pp. 88)

Miedo es lo que nos circunda en estos tiempos: miedo al afuera, miedo al otro, miedo al virus, miedo al contagio, miedo a las clases virtuales, miedo a estar en casa. Con ese miedo latente mis estudiantes se conectaron a nuestra primera tutoría virtual, así lo expresa Karen:

Las expectativas ante lo desconocido, siempre nos harán fusionar sensaciones por un lado de miedo, nerviosismo o incertidumbre y por otro de certeza –esperando hacer lo correcto-, llenos de valor y tratando de encontrar la calma. Es por esto que, en la sesión de hoy sábado 21 de marzo de 2020, la modalidad virtual implementada en la clase de Prácticas II, me invitó ante la dificultad de emergencia sanitaria enfrentada en la realidad social a nivel mundial, a no sucumbir, a encontrar otros senderos y sobre todo a mantenerme dispuesta de ayudar, siempre cuidando de sí y del otro, así sea en la distancia. (Karen Adriana Montoya)

Karen nos invita a pensar sobre los muros que nosotros mismos construimos, de pronto esa era la barrera que muchos teníamos con las estrategias mediadas por TIC. Un muro construido con nuestros miedos, con nuestros prejuicios, con nuestra resistencia a salir de lo cotidiano. Después de la primera experiencia de encuentro, a través de la herramienta Meet, nos dimos cuenta que el asunto no era tan difícil, que era posible el encuentro, que era posible desde lo virtual seguir tejiendo la imprescindible relación entre estudiantes y maestros. Lyda algo nos narra al respecto:

Ya cuando iniciamos clase a la 1: pm, mi expectativa cambió porque las herramientas TIC que utilizaron las profes son muy buenas, ya que la clase fue más didáctica y se pudo interactuar mejor, aunque sentía un poco de nervios y timidez me gustó mucho la interacción de las profes porque fueron muy didácticas y su metodología fue muy buena, a pesar de las fallas de la red se realizó la tutoría con éxito y todos quedamos satisfechos. (Lyda Fernanda Vargas)

Como en toda clase la incertidumbre está a flor de piel y la realidad se torna resbaladiza. Al igual que en la puesta en escena presencial, esta puesta en escena virtual también tiene sus altibajos. A veces el internet no funciona como deseamos, a veces debemos esperar un poco a que los compañeros resuelvan asuntos técnicos, a veces el audio no funciona, a veces, a veces, a veces… Pero cuantas veces también en nuestra aula de clase presencial el video proyector se apaga, el interne no funciona, el computador falla. En este punto le daré la voz a María:

En un inicio tenía una perspectiva baja, pensando que quizás se iba a dificultar la clase en caso tal que no sirviera la herramienta virtual propuesta por la docente, y ya en el transcurso de la clase mis perspectivas iban cambiando para bien; tanto, que propuse a otros docentes de otras materias implementar esta herramienta. (María Lisbeth Valencia)

Pero esa realidad resbaladiza también nos sorprende y resulta que, a veces, también las cosas salen bien. Esta vez, parece que las cosas salieron bien, logramos conectarnos en línea 23 estudiantes y la docente, logramos hablar un poco de Freire, pudimos ver nuestros rostros, e incluso conocer un poco más al otro, ver los contornos de sus hogares, así lo lee Marilin:

Me pareció muy bueno el medio por el que nos comunicamos, la conversación fue muy fluida al igual que la participación de mis compañeros de estudio, fue muy chévere ver a mis compañeros desde otro ángulo, ya que vi que también tienen vida. Porque al verlos en las clases presenciales se ven diferentes. (Marilin Cortes)

Tengo claro que la herramienta no es el fin. Meet, fue tan solo un medio, a través del cual nuestro vínculo permaneció vivo. Karen uso una bella metáfora:

El uso de las TIC fue, por tanto, el hilo que sujetamos cada participante, buscando tejer y confeccionar ideas respecto a su utilidad y su interacción. Y hay que decir, en ambos casos el tejido avanzó, pero no culminó. Por ahora, sólo resta esperar el próximo encuentro que, de acuerdo con las medidas implementadas desde el gobierno nacional, nos permitirá extender dicho trabajo arduo, pero que estoy segura dará un lienzo fuerte sobre el cual podamos re-escribirnos. (Karen Adriana Montoya)

Las mediaciones nos permitieron sujetar los hilos que nos vinculan como comunidad académica, para seguir tejiendo esta experiencia de devenir maestros juntos. Es claro que esta experiencia mundial de llevar la escuela a la virtualidad, como camino para mantener viva la educación, nos llevará a re-escribir y re-descubrir nuevas formas de ser maestros y estudiantes. Hoy puedo decir, que el Covid-19 nos quitó la libertad de salir de casa, en incluso la libertar de estar en contacto físico con el otro; pero no nos quitó el vínculo entre maestro y estudiante. Para el IDEAD, este vínculo sigue vivo y muy seguramente emerja, al finalizar este aislamiento, fortalecido. Anabeiba, así lo expresa:

Lo que experimenté fue una alegría, porque así fuera por internet, al menos nos pudimos ver y escuchar.

Para finalizar, lo que imaginé fue que sería aburrido, pero en realidad fue muy interesante. No es igual que en presencial así que ese aspecto le dio algo novedoso. (Anabeiba Varón)

En medio del caos y de la hasta ahora incomprensible pandemia, las tutorías mediadas son una “poiesis”, una manera de resistir y re-crear, de mantener viva la esperanza en nuestros proyectos y en nuestros sueños, de retener, en palabras de Jaqueline, algo de nuestra normalidad:

Es grato el poder observar que ante esta calamidad que se está viviendo aún podemos contar con un aspecto normal de nuestra vida como lo son los encuentros tutoriales. ya que en nuestra modalidad este es el único espacio físico que compartimos con la mayoría de nuestros compañeros y que estas se sigan haciendo es un acto significativo; ya que retomando una de las anteriores reflexiones puedo presenciar como la profesión para la cual nos estamos formando es necesaria aun en tiempos difíciles (Jaqueline Peña)

Por último, esta puesta en escena de encuentros tutoriales mediados fue también “una especia de lección de vida” para este grupo de maestros en formación, una reafirmación de que el maestro también se configura desde sus experiencias vitales, desde las lecturas que hacemos de los contextos (Freire) y las re-escrituras del mismo. Así lo narran Indira y Cristhian:

En conclusión, este espacio me llena de agrado al convencerme que para un buen maestro no hay impedimento alguno, que un buen tutor busca las herramientas necesarias para llevar a cabo su clase, un buen maestro hace lo posible por facilitar el proceso de enseñanza. (Indira Tatiana Amaya)

No niego mi incredulidad sobre la idea de reemplazar las tutorías presenciales por virtuales. Hablando con franqueza, en primera instancia no daba mi voto de confianza a desarrollar las clases virtuales, prefería que se aplazaran las tutorías, creo que era ese miedo en mi interior a lo desconocido o quizás mi acomodo y confort. Pero hoy pude vivir una nueva experiencia, admiro a la Universidad por buscar diferentes metodologías haciendo uso de las TIC, a los profesores por su compromiso, lo cual me hizo cambiar mi pensamiento.

Creo que es una gran herramienta, sentí mucha incertidumbre, pero me llevó un gran concepto «La educación se puede desarrollar en cualquier ámbito y con cualquier medio, siempre y cuando las personas decidan que así sea». (Cristhian Castro)

Grupo de Práctica Pedagógica II. Marzo 7 de 2020. Acuerdo Pedagógico. Antes de el decreto de la cuarentena.

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