El IDEAD en tiempos de virus.

Por: Stefany Paz
Estudiante de Licenciatura en Lengua Castellana – IDEAD – Centro de Atención Tutorial KENNEDY

En tiempos difíciles la palabra es el arma mágica más poderosa que existe. Transitamos en períodos y espacios de crisis donde se atraviesan situaciones que pueden incluso acabar con nuestra vida y/o la vida de nuestros seres queridos, llámense familia, amigos, conocidos o desconocidos que forman parte de nuestro mismo suelo. Lo que nos queda como opción es lo mismo que la naturaleza obliga a los animales cuando se da un respiro, hibernar como un mecanismo de defensa utilizado para la protección que nos resguarda de condiciones adversas. Hay formas extrañas de devolver el equilibrio al planeta.

Sin embargo, buscando nuestra protección el tiempo no se detiene y las obligaciones económicas, familiares y sociales no cesan ni quedan pasmadas, enfrentamos un bárbaro dios apoyado por cronos. Urge flexibilidad social, entendimiento, alteridad y responsabilidad.

Entonces, se nos obliga a ser más conscientes de nuestros actos, a entender que debemos cuidar nuestro entorno, a valorar a las personas que nos rodean e incluso aprovechar para abrazar, mimar y sentir, disfrutar de un buen café en la mañana, de una interesante película, de una compañía inigualable. Y aún más, de recordar el verdadero significado de los momentos, pues todo lo material pierde su valor y lo único que importa es la familia, significado que hemos olvidado por el afán que nos trae el día a día, los excesos de trabajo y un sin número de elementos que le roban atención a lo más importante.

Soy estudiante de la Universidad del Tolima en el Instituto de Educación a Distancia, nuestro modelo de educación permite la flexibilidad para la adquisición de conocimientos y es por eso que el IDEAD debe estar armado de una planta de docentes que entiendan las situaciones en los diferentes contextos. Muchos de los estudiantes que hacemos parte de este proyecto, que por cierto ha impactado a nivel nacional y que busca innovar la educación llevando la formación superior a todos los rincones del país en donde más se necesita, no contamos con todas las herramientas que en este arduo momento se nos exige. Aunque no deja de ser importante la academia, prima nuestra salud y la responsabilidad social que tenemos como nación.

Alguna vez durante clase un profesor dijo ´´los docentes somos un ejército´´ y eso siempre lo tengo en mi pensamiento, marcó mi manera de pensar. He estado en esos encuentros mediados con algunos docentes y quiero públicamente hacer un reconocimiento y entregarles mi admiración total, porque sé que están trabajando mucho más, horas que me imagino no se ven reflejadas en sus cuentas. Incluso duermen pocas horas, dejan de lado sus obligaciones para atender estudiantes y, sin embargo, lo hacen con la mayor de la disposición porque poseen algo importante para superar esta crisis, compromiso.

Sé también que no ha sido fácil para ellos, la mayoría, que llevan años en unas aulas de clase tratando de cambiar pensamientos con charlas catedráticas y pasar a estar detrás de una pantalla requiere de repensarse una y mil veces, sentarse a estudiar las tecnologías que nosotros como estudiantes millennials conocemos y manejamos a la perfección.

También es cierto que tengo prohibido generalizar, soy estudiante y a la vez docente, puedo opinar desde las dos posiciones que, aunque diferentes, se alcanzan a parecer un tanto. Desde la mirada estudiante quiero, queridos docentes decirles que no ha sido nada fácil porque, aunque manejamos la virtualidad un poco mejor algunos o cuentan con las herramientas ideales de trabajo, con datos o internet o simplemente hay compañeros que residen donde si no se asoma el agua, imagínese la red de internet. Hay estudiantes que están desistiendo de estudiar por el hecho de que se sienten entre la espada y la pared pues la respuesta es lógica cuando en la casa se dice: o se come o se estudia y entre la papita y una factura de internet, no nos vamos a dejar morir de hambre.

En este orden de ideas, apuran docentes espontáneos, capaces de reaccionar con confianza ante cualquier acontecimiento, tanto o más creativos que la naturaleza misma del aprendizaje, enfocados en motivar a sus estudiantes a ser más humanos cada día, con su ejemplo, para que conozcan la importancia de la curiosidad, de sorprenderse con lo más simple y desde allí enseñar en y para la vida, que resuelvan dificultades con lo mucho o poco que tienen a su alrededor o que simplemente se ingenien alternativas.

Es hora de repensarse, hora de dejar de enseñar bajo la virtud de ´´la autoridad´´ y no aplicar la función homologativa de la evaluación que parte de primicia de que todos y todas están bajo las mismas capacidades de responder porque son conocedores de las mismas experiencias. Y si usted es uno de los docentes que viven quejándose de los estudiantes y sus bajos niveles, déjeme expresarle que yo me quejo de docentes que no están preparados para crear alternativas educativas en escenarios de alta transformación como el actual.

Hago un llamado a la sensibilidad y a la innovación de los formadores, docentes de docentes, que enseñan con sentido y vocación, para que apunten a la búsqueda de estrategias que nos permitan acceder a muchos de los conocimientos que ustedes ya poseen, es importante que sigamos nuestra preparación. Ilícito es olvidar las aulas, virtuales o no, como sinónimos de trasformación social y ustedes docentes como gestores de cambio.

El poder lleva años formando los ejércitos equivocados, creando armas y levantando muros, los doctores y los docentes hoy son “los soldados” y con valentía están enfrentando nuevos retos. El grito a la conciencia lo inician ustedes con responsabilidad, amor y compromiso. La victoria se verá reflejada cuando salgamos de esta pandemia siendo más humanos.

Deja una respuesta